




Tengo largos centímetros de piel.
Que ya no son tuyos.
.
Esta es mi boca,
que ya no se aproxima a tu carne.
Quizá sueñes con ella. Pero apenas recuerda nada…
que no sea este presente...
Busca nueva calma sobre la que dormir cada noche.
.
Estas son mis manos. Recogen cuerpos invisibles y acaban cerrándose.
Apretadas intuyen algo,
pero no logran definir formas.
Se pierden y olvidan.
Su función ahora es otra.
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Estos son mis pechos, bajo finas telas de verano.
Como un niño asustado, escondido bajo las sábanas, esperando que se haga de dia de nuevo… Blancos y relajados esperan aproximaciones de cuerpos desconocidos…
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Estas son mis piernas. A veces están cansadas... Pero firmes pasean por el camino mas alejado de tu vida.
Ellas reciben órdenes de mis órganos, de mis tripas.
órdenes claras.
Y consiguen caminar… cada vez mas lejos.
.
Estos son mis oídos que todavía oyen palabras que hirieron y palabras que amaron. Escuchan ecos de lo que fue dicho.
Bueno
o malo.
(Ellos no saben olvidar)
.
Estos son mis ojos que ya no buscan ser reflejados en los tuyos. Se asustaron hace tiempo.
Esquivan, dudan, se alborotan.
Y deciden cerrarse.
E imaginan y recuerdan.
Pero no abusan del pasado...
No quieren inundarse de nuevo.
.
Esta es mi cabeza. La que se agitó. La que sola va y viene. No entiende.
Busca hogar.
Desea explicarse.
Recuerda.
Encuentra agua en los desiertos y cobijo por las calles...
Sabe que el tiempo ayudará en su tarea.
Y descansa.
.
Este es mi corazón.
Sólo quiero que lo veas.
No lo toques.
… Sigue latiendo.
.
.
.
A un nuevo ritmo.
Triste, pero no lento.
.
Pero nada de mí quiere mostrarse.
Nada quiere aproximarse.
.
Sólo quería que me vieras.
.